Las Mascotas

Una Con sin mascotas es como una tortilla sin huevos. Sin masCOtas no es una COn, solo una “__n”. Pronto vimos la necesidad de contar con un simpático animalillo que hiciera las delicias de pervert propios y extraños. Así que a ello nos pusimos, con ahínco y determinación confeccionamos una lista de especies autóctonas que pudieran, de un plumazo, proclamar al mundo que esta era la convención española.

Empezamos la criba. ¿Lobo Ibérico? demasiados lobos como para fijarse en los detalles… ¿Oso Pardo? no, que Disney nos pone una demanda por copyright… ¿Aguila Real? uf, no, mucha pluma… Poco a poco la lista se fue reduciendo a dos alternativas, a cada una mas interesante: Lince Ibérico y Toro. Tenían tanto atractivo que decantarse por una era agraviar la otra. Así que la elección era obvia: ¡duelo de birras! Tras un sorprendente empate a resacas, decidimos que aquello era una señal: ¡debíamos elegir a las dos! No solo eso, sino que además se complementaban. Si el toro era macho (ooobvio), la lince sería hembra. Uno alto y fuerte, la otra menudita y ágil. Uno herbívoro, la otra carnívora. Uno el mandao, la otra la jefa. Uno resignado, la otra mandona.

Así pues, os presentamos a…

Dª Ana.

 

Con sus 30 años, es un manojo de energía. No hay lío en el que no se meta ni chanchullo al que no se lance, arrastrando con ella al bueno de Bertín.

Menos mal que solo mide metro y medio, si no, ¡a ver quién la para! Su unico énemigo natural son las estanterías altas, pero ¡es una chica de armas tomar! A donde ella no llega, Bertín se lo alcanza. Y si no, le ordena que encoja la pared. ¡Pues menuda es ella! Bueno, mas bien, ella es menuda…

En fin, ya sea organizando a sus sierv al staff de la Con, dirigiendo sus negocios o siendo el alma de la fiesta, siempre la encontraréis liderando a las enfervorecidas masas, ¡aunque ni si quiera ella sepa hacia dónde nos acaudilla!

Bertin (6)

Bertín

 

De 25 años, este toro de casta es el polo opuesto a su jefa. Apacible y tranquilo, no se complica la vida con elucubraciones y cosas de cerebritos.

Él se conforma (y a veces se resigna) a obedecer a lo que su alocada señorita guste mandar. Ya sea en sus triunfos o, las más de las veces, cargando con sus chanchullos, siempre está haciendo su callada labor.

Su fuerza fisica es inusitada incluso para un toro, hasta el punto que no entiende por qué hay que usar un camión para cargar un gran peso que él puede levantar a dos manos. ¿Para que complicarlo tanto? Lo simple no falla. “Sé como el botijo” es su lema. “Be botijo, my friend”, que dicen. Y hasta ahora, su sagaz intelecto nunca ha fallado…

Es muy alto, casi 2 metros sin contar cuernos. Lo cual es motivo de tirria por parte de su canija señorita. Cuando ella le hace alguna trastada, uno de sus mayores consuelos es mirarla de arriba a muuuuy abajo, despacio, saboreando el cabreo que Dª Ana va acumulando. Al encontrar su mirada ella siempre estalla, pero merece la pena aguantar el chaparrón sólo por ver cómo se desata.

Pero, ¡cuidado! No hay que confundir tranquilidad con mansedumbre. De casta le viene al toro, y Bertín lo és. Solo cuando Dª Ana le hace una jugarreta demasiado gorda nuestro Bertín pierde los estribos. Es entonces cuando hay que hacerle caso a Gandalf: “¡Corred, insensatos!”